Aunque parezca un número elevado, al día, se caen alrededor de 100 cabellos. Esto es un número normal pero, en el momento en el que este número se sobrepasa alarmantemente, por ejemplo, si encontramos una gran cantidad de pelo en los cepillos, en el baño o incluso sobre la ropa, es, en ese momento cuando debemos actúar.
El pelo se puede caer por muchos motivos; si tenemos anemia, por estrés, por algún tipo de enfermedad cutánea, por una mala alimentación ( es el caso de las anoréxicas), por factores hereditarios... Además también existen algunos medicamentos utilizados por ejemplo durante la quimioterapia, que hacen que las células capilares dejen de dividirse. En este último caso se puede perder hasta la totalidad del cabello, pero, en el momento en el que se suspende el tratamiento, el cabello vuelve a crecer con normalidad.
Y, como si las mujeres no tuviéramos bastante con la regla, el parto o la retención de líquidos ¡también se nos puede caer el pelo!, esto puede ser debido a cambios hormonales producidos, por ejemplo, después de dar a luz o en la menopausia. Además el uso excesivo de coleteros o la aplicación de químicos agresivos, ya sean tintes, permanetes y demás hacen que la caída se vea acentuda.