sábado, 8 de noviembre de 2014

VACÚNATE Y DÉJATE DE CUENTOS

Uno de los mayores retos de la raza humana ha sido conseguir vencer a los microorganismos causantes de numerosas enfermedades, muchas veces mortales.  Los primeros textos en donde se recogen datos relacionados con la vacunación datan del siglo XI en China, en donde se hablaba de la práctica de varolización con el afán de acabar con la lacra de ese momento, la viruela, y que consistía en trasmitir el contenido de las pústulas sanas de los enfermos a personas sanas. Varios siglos después, en 1796, Edwuard Jenner fue el primero en descubrir una vacuna efectiva diferente a la variolización. Sin embargo, no es hasta un siglo más tarde, en 1880 cuando aparece la vacunación científica gracias a Pasteur y a su descubrimiento de la vacuna contra la rabia. 



Hoy en día y más de 200 años después, la vacunación se ha convertido en la medida más eficaz de salud pública y es la responsable de la erradicación de. muchas enfermedades como la viruela y de que se eviten más de tres millones de muertes al año por enfermedades como la difteria, el sarampión o la rubeola, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La vacunación consiste en introducir preparados de antígenos conseguidos artificialmente a partir de microorganismos patógenos, en un huésped, con el fin de que éste produzca anticuerpos específicos para la enfermedad. Existen muchos tipos de vacunas, las que inoculan una parte del virus vivo atenuado o las que lo hacen con virus muertos. Las primeras provocan una pequeña infección inaparente, con pocos síntomas pero capaz de desencadenar una gran respuesta inmunitaria, similar pero mucho inferior a la que causaría el virus de forma natural. 

Las vacunas dotan al organismo de inmunidad a lo largo de su vida, pero muchas de ellas necesitan para ello dosis de recordatorio. Otras, lo consiguen solamente con una sola dosis. Hoy en día, para disminuir el número de administraciones vacunales, se emplean las llamadas vacunas combinadas como la triple vírica que protege frente al sarampión, las paperas y la rubeóla.

Todos los países tienen programas y calendarios de vacunación destinados a la población. La mayoría de las vacunas se dan durante la infancia, pero hay otras que deben darse durante toda la vida anualmente, sobre todo los grupos de riesgo, como ocurre con la vacuna de la gripe. Es importante que la gente se vacune puesto que no sólo se protege a ella misma de contraer la enfermedad, sino que indirectamente protege al resto de la población. 

Sin embargo, a pesar de la gran importancia que tiene la vacunación, mucha gente no vacuna a sus hijos ni ella misma, ya que cree que no está demostrado que las vacunas tengan efectos positivos sobre la salud, y que el único interés que hay detrás de ellas es el económico. Con esto, no sólo se está poniendo ella misma en peligro sino al resto de población.

Debemos vacunarnos, siempre. Bien es cierto que las vacunas pueden conllevar ciertos riesgos, pero estos nunca van a superar a los beneficios. Ninguna medida ha conseguido librar de tantas enfermedades a la población como la vacunación, haciendo incluso desparecer muchas enfermedades de nuestras vidas. Los efectos secundarios de una vacuna suelen quedarse en fiebre ligera, enrojecimiento de la zona de la inyección, dolores musculares o pérdida de apetito, pero son efectos leves y pasajeros, y en comparación con la enfermedad, de muy poca importancia.

Así que dejaros de cuentos chinos y a vacunarse!!! A continuación os dejo un video donde se explica un poco más por qué es importante que lo hagáis.


Referencias:

http://www.efesalud.com/noticias/la-importancia-de-las-vacunas/
https://www.msssi.gob.es/ciudadanos/proteccionSalud/vacunaciones/docs/recoVacunasAdultos.pdf
http://www.vacunas.org/index.php?option=com_content&task=view&id=733&Itemid=0&limit=1&limitstart=1

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